Cuenta la tradición que, en una tarde teñida de atardecer, un comerciante llegó buscando algo más que un producto… buscaba una historia. Fue entonces cuando conoció a un maestro mezcalero, un hombre de manos firmes y mirada sabia, heredero de un conocimiento que había pasado de generación en generación.
Cuenta la tradición que, en una tarde teñida de atardecer, un comerciante llegó buscando algo más que un producto… buscaba una historia. Fue entonces cuando conoció a un maestro mezcalero, un hombre de manos firmes y mirada sabia, heredero de un conocimiento que había pasado de generación en generación.